Expertos alertan de que el brote de ébola es mucho peor de lo que indican las cifras oficiales
La actual epidemia de ébola de la variante Bundibugyo en República Democrática del Congo(RDC) y Uganda, podría ser más grave de los muestran los datos oficiales. Responsables de la coalición global para el desarrollo de vacunas (CEPI) han advertido de que los alrededor de 600 casos sospechosos y 139 muertes contabilizados hasta el momento representan solo «la punta del iceberg» de una una crisis sanitaria mucho mayor.
«La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado cientos de casos y muertes, pero los números reales podrían ser mucho mayores», advirtió en rueda de prensa Jane Halton, presidenta del consejo de la coalición CEPI.
La alerta se produce apenas seis días después de que la OMS declarara la emergencia internacional.
La situación es crítica: mientras el anterior brote de esta variante en 2012 causó solo 13 fallecidos,las estimaciones actuales ya multiplican por diez esa cifra.
La directora general adjunta de la organización, Aurélia Nguyen, agregó en la misma rueda de prensa que la situación se asemeja a la vivida con epidemias de la variante Zaire, más conocida, causante de la mayoría de los anteriores brotes y para la que sí hay vacunas y tratamientos. Según la CEPI, el escenario actual recuerda al preludio de la devastadora epidemia de 2014. que dejó unos 11.000 muertos, lo que supuso un salto dramático si se compara por el peor brote registrado con anterioridad, el de 1976, donde solo se contabilizaron unos 280 fallecidos.
Ante este desafío, la CEPI persigue que se pueda lograr en el plazo de 100 días desarrollar todo tipo de vacunas para combatir patógenos con potencial epidémico, ayudada por adelantos como la tecnología de ARN mensajero o la inteligencia artificial (IA). Sobre si ese plazo podrá lograrse en la actual emergencia sanitaria por ébola, Halton aseguró que «requerirá un gran esfuerzo, pero trabajaremos lo más rápido posible».
El ébola salta las fronteras
El virus continúa ganando terreno y ya ha saltado las fronteras originales del brote. Se ha confirmado un nuevo caso en Kivu del Sur, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), convirtiéndose en la tercera provincia de la parte oriental alcanzada por el virus. Fuera de RDC, Uganda confirmó dos casos (importados de RDC) en Kampala, y Sudán del Sur realiza exámenes adicionales de laboratorio para confirmar un caso sospechoso reportado por las autoridades del estado de Ecuatoria Occidental, cerca de la frontera congoleña.
EE UU extrema las precauciones y desvía un vuelo de Air France
Pese a la agresividad del brote en la región, la OMS ha señalado que, por el momento, el riesgo de propagación a nivel global se mantiene en un nivel «bajo». Sin embargo, el temor a la expansión del virus ha llevado a Estados Unidos a blindar por completo sus fronteras, prohibiendo la entrada a cualquier ciudadano no estadounidense que haya pisado la RDC, Uganda o Sudán del Sur en las últimas tres semanas.
Esta estricta medida provocó un incidente aéreo este miércoles. Un vuelo de Air France que viajaba de París a Detroit tuvo que ser desviado unos 850 kilómetros hasta Montreal (Canadá) después de que las autoridades norteamericanas detectaran a bordo a un pasajero procedente de la RDC. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense (CBP) calificó el embarque de «error» por parte de la aerolínea y prohibió tajantemente el aterrizaje del avión en suelo estadounidense para reducir cualquier riesgo de propagación.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
