A nueve días de la bajada de la Chinita
A solo nueve días de la esperada bajada de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, conocida cariñosamente como la Chinita, la comunidad zuliana continúa avanzando en su camino de fe y preparación espiritual para el tradicional reencuentro con la patrona en la Plazoleta de la Basílica.
En esta jornada de reflexión, los devotos contemplan a María bajo la advocación de Reina de la Paz, una imagen que cobra especial significado en medio de las dificultades, incertidumbres y tribulaciones que enfrentan numerosas familias venezolanas y comunidades del mundo.
La invitación es a acudir con confianza filial al amparo de la Madre, reconociendo en su presencia un refugio espiritual capaz de brindar serenidad, esperanza y consuelo.
Para los creyentes, el manto maternal de la Chinita representa protección y cercanía, especialmente en los momentos en que el temor, la angustia o el dolor afectan la tranquilidad del hogar.
Durante estos días previos a la bajada, las oraciones se elevan con una intención particular: pedir la poderosa intercesión de la Virgen para que derrame abundantes bendiciones de paz sobre cada familia venezolana. Los fieles también solicitan su ayuda para fortalecer los vínculos familiares, promover el diálogo y superar los conflictos que generan división y sufrimiento.
La devoción mariana invita, además, a extender esta petición por la paz hacia todos los pueblos del mundo. En medio de guerras, enfrentamientos y situaciones de violencia, los creyentes encomiendan a María a quienes padecen las consecuencias de la injusticia, la separación y la falta de esperanza.
La bajada de la Chinita constituye uno de los momentos religiosos y culturales más significativos para el pueblo zuliano. Cada año, miles de personas se congregan para acompañar a la Virgen en el inicio de sus tradicionales fiestas patronales, renovando una manifestación de fe transmitida de generación en generación.
A nueve días de ese esperado encuentro, el llamado es a preparar no solo la celebración exterior, sino también el corazón. La oración, la reconciliación y la solidaridad forman parte de este camino espiritual, que busca hacer de cada hogar un espacio de concordia y esperanza.
Los devotos piden que la presencia de la Chinita continúe siendo un refugio seguro para quienes atraviesan dificultades y que, por su intercesión, reine la paz en las familias, en las comunidades y en el mundo entero. Con renovada fe, el pueblo mariano del Zulia se dispone a recibir a su patrona y a confiarle sus anhelos, preocupaciones y sueños.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
