El 9 de abril de 2025, Colombia registró un avance significativo en el tratamiento de trastornos mentales con la realización de la primera cirugía de Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés) como alternativa terapéutica para la depresión resistente.
La intervención se llevó a cabo en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), en Bucaramanga, y fue aplicada a Lorena Rodríguez Moreno, una joven de 27 años oriunda de Garagoa, Boyacá.
Según informó el propio centro médico, esta técnica se utilizó tras agotar sin éxito múltiples tratamientos tradicionales y alternativos.
Un largo camino antes de la cirugía
Lorena Rodríguez Moreno fue diagnosticada con depresión y ansiedad desde los 17 años. Durante más de una década buscó sin éxito alivio en múltiples tratamientos.
“Ya lo habíamos intentado todo: terapias psicológicas, cambios de médicos, terapias alternativas, y una larga lista de psiquiatras y fármacos que mi cuerpo terminaba rechazando. Pero nada funcionaba. Me sentía atrapada en un túnel sin salida”, relató en una entrevista a ‘Vanguardia’.
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Con el paso del tiempo, su situación empeoró, hasta que en diciembre de 2024 vivió una recaída especialmente severa. “Sentí que toqué fondo”, contó. En ese momento apareció una alternativa que hasta entonces no había sido aplicada en el país: una cirugía cerebral especializada.
Un procedimiento sin precedentes en Colombia
El 9 de abril de 2025, Lorena se convirtió en la primera paciente en Colombia en ser sometida a una cirugía de estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés) para tratar la depresión resistente.
La intervención consistió en implantar electrodos en zonas específicas del cerebro, conectados internamente a un generador en el pecho que emite impulsos eléctricos. Esta tecnología permite modular la actividad cerebral asociada a la depresión.
El procedimiento fue liderado por el neurocirujano William Contreras, con el respaldo de un equipo multidisciplinario que incluyó neurólogos, psiquiatras, neuropsicólogos, epidemiólogos y electrofisiólogos, entre ellos la doctora Paula Millán y el doctor Juan Esteban Rosales.
Aunque los efectos completos de esta intervención podrían tardar hasta dos años.
Una experiencia transformadora
Durante la cirugía, Rodríguez permaneció despierta: “Estuve seis horas despierta durante la cirugía. Superó toda la ficción. Sentía que mi mente estaba siendo reprogramada”, explicó.
Tres meses después del procedimiento, los primeros resultados comenzaron a ser evidentes.
“Volví a querer salir a un centro comercial, a comerme un helado. Volví a maquillarme, a vestirme con ilusión. Es como si me hubieran dado una segunda oportunidad”, afirmó.
Aunque los efectos completos de esta intervención podrían tardar hasta dos años en consolidarse, Lorena ya experimenta cambios significativos en su estado emocional.
Un llamado a hablar sobre la salud mental
La joven destacó al medio citado la importancia de visibilizar los trastornos mentales y de buscar ayuda profesional sin temor. Agradeció el acompañamiento del equipo médico y subrayó que el tratamiento recibido fue humano y respetuoso.
- “Hoy celebro los días buenos. Me siento con fuerzas para estudiar, trabajar, incluso para enamorarme. Cosas que antes ni siquiera soñaba”.
También agradeció el trato recibido por el equipo médico: “Nunca me vieron como un diagnóstico, sino como una persona. Eso marcó la diferencia”, concluyó.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
