El papa León XIV se estrena en su primera misa de Domingo de Ramos como santo padre desde el Vaticano
El Papa León XIV celebra el Domingo de Ramos y la Oración del Ángelus desde la Plaza de San Pedro del Vaticano.
El papa León XIV se estrena en su primera misa de Domingo de Ramos como santo padre desde el Vaticano. El pontífice estadounidense, a pocas semanas de completar su primer año de papado, preside desde las 10:00 la Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén y la Santa Misa en la plaza San Pedro.
La de 2025 fue una de las últimas apariciones de Francisco I antes de su muerte, si bien no ofició la misa. En la víspera, León XIV inició su gira europea con una visita de nueve horas en Mónaco, la primera de un papa al Principado monegasco.
En el acto se bendicen las palmas blancas y los olivos clásicos del Domingo de Ramos de los fieles presentes, antes de celebrar la Misa de la Pasión del Señor en el altar, frente a la fachada de la Basílica de San Pedro.
Pese a tratarse de una celebración que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, esta jornada también abre la reflexión sobre los últimos días de la vida de Jesucristo, incluyendo su pasión, muerte y resurrección, al ser el punto de partida de la Semana Santa.
El significado de las palmas blancas
Las palmas blancas son un elemento intrínseco del Domingo de Ramos, puesto que, según marcan las escrituras, la gente que recibió a Jesús en Jerusalén las portaba al reconocerle como rey de los judíos.
Antes, las hojas de las palmeras datileras se usaron desde los tiempos más remotos en la celebración de la fiesta judía de los Tabernáculos, coincidente en el tiempo con la época de recolección de dátiles y la entrada de Cristo, recordando la leyenda que indicaba que la palmera se inclinó para ofrecer sus frutos a María, durante la huida con José y su hijo de Herodes, Rey de Judea.
Las palmas representan victoria y paz, el reconocimiento de Cristo como rey y mesías. Los fieles las llevan a las iglesias para ser bendecidas y luego las colocan en sus casas como protección divina y la renovación de la fe al inicio de la Semana Santa.
Las ramas bendecidas se guardan todo el año y, según la tradición, se queman para obtener las cenizas utilizadas el Miércoles de Ceniza del año siguiente.
Su proceso de elaboración es muy laborioso y empieza alrededor de un año antes en el mismo árbol. Las palmas se atan y tapan para que no les llegue la luz solar y mantengan el característico tono pálido.
Se impide que hagan la fotosíntesis, por lo que, en lugar de tener el color verde, tienen un color blanco. El proceso sigue en los talleres artesanales, donde se les da la forma final.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
