Este miércoles un navío de guardacostas de Estados Unidos y varios helicópteros con fuerzas especiales han capturado el carguero Bella1 de bandera rusa y rebautizado tan solo unas horas antes como Marinera. La acción ha sucedido entre Islandia y el Reino Unido, en una zona azotada por el mal tiempo del Atlántico Norte. Este petrolero había conseguido dos semanas antes sortear el bloqueo que los barcos de Estados Unidos han montado en el Caribe.
La marina rusa había desplegado, a su vez, un submarino y otros buques de guerra para tratar de escoltarlo a sus bases del mar Báltico, como Kaliningrado, o a Murmansk, en el mar del Norte. Pero parece que esos medios ya llegan tarde.
El barco ya está en manos de Estados Unidos, ha cambiado el rumbo y se dirige hacia el norte de Escocia. El buque fue incautado en cumplimiento de una orden judicial emitida por un tribunal federal estadounidense y la tripulación, ya con los militares a bordo, no mostró resistencia. Pete Hegseth, secretario de Defensa de EEUU, publicó en su perfil de la red social X: «El bloqueo al petróleo venezolano sancionado e ilícito continúa en pleno efecto en cualquier parte del mundo».
El Bella1, ahora rebautizado como Marinera cuando salió del Caribe, tiene una historia curiosa, pero no inédita en el mundo del tráfico naval. Se supone que tiene un armador iraní, navegaba bajo bandera de Guyana e intentaba entrar en Venezuela para cargar petróleo.
Estaba sujeto a sanciones, como tantos viejos cascarones oxidados que se usan para eludir la prohibición de hacerse al mar. La tripulación quitó la bandera de Guyana en la costa de Venezuela y, como no llevaba la rusa a bordo, la pintó en el casco y se registró en la ciudad de Sochi para intentar pasar desapercibido, a pesar de que tiene 333 metros de eslora, equivalente al portaaviones USS Gerald Ford.
Mientras, las autoridades de EEUU informan que han capturado un segundo carguero, de aspecto similar al anterior que trata de escapar del Caribe en estos momentos. Se trata del M Sophia, con bandera de Panamá y cuyo transpondedor se apagó hace 167 días frente a las costas de África Occidental.
Según publica The New York Times, otros tres petroleros de la flota fantasma sospechosos de transportar crudo ruso o iraní sujeto a sanciones, han cambiado su bandera en los últimos días intentando hacer la misma operación que el Bella1 y poniendo su ciudad de registro en puertos rusos como Sochi o Taganrog.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
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