La sequía representa una amenaza creciente para la seguridad alimentaria y económica mundial, alerta un informe internacional respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El trabajo advierte sobre impactos devastadores en regiones vulnerables que afectan la producción agrícola, la estabilidad de los mercados y la salud pública.
El estudio “Puntos Críticos de Sequía 2023-2025” (“Drought Hotspots 2023-2025”) -que fue elaborado por el Centro Nacional de Mitigación de la Sequía de Estados Unidos (NDMC) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), con apoyo de la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA)- identifica una crisis sincrónica, intensificada por el cambio climático y el fenómeno de El Niño, que requiere respuestas urgentes y coordinadas.
Lo cierto es que el incremento sostenido de las temperaturas, impulsado por el cambio climático y agravado por el fenómeno de El Niño, está estrechamente vinculado al aumento y la severidad de las sequías a escala global.
Según el informe publicado por la Organización Meteorológica Mundial el 28 de mayo de 2025, “con cada nueva fracción de grado de calentamiento, las olas de calor son más dañinas, las precipitaciones más extremas y las sequías más intensas”. En los años 2023 y 2024 se registraron los valores de temperatura más altos jamás observados, lo que prolongó los períodos secos, aumentó la evaporación y redujo los recursos hídricos.
Un informe que advierte sobre una crisis sin precedentes
El informe “Puntos críticos de sequía en el mundo 2023-2025” presenta una recopilación de estudios científicos, reportes oficiales y fuentes periodísticas que evidencian cómo la sequía pasó de ser un fenómeno puntual a constituir una emergencia de escala planetaria.
Según los especialistas, se trata de un “cataclismo que se acerca rápidamente”, cuyos efectos agravan la pobreza, comprometen el acceso a alimentos y agua, dificultan la generación de energía y ponen en riesgo ecosistemas frágiles.
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Entre las zonas más afectadas se destacan África, la cuenca mediterránea, América Latina y el Sudeste Asiático. El documento subraya que el cambio climático intensificó las olas de calor y alterado los regímenes de lluvia, mientras que el episodio de El Niño 2023-2024 contribuyó a una mayor presión sobre los sistemas agrícolas, energéticos y de abastecimiento hídrico.
La crisis actual se debe principalmente a la combinación del calentamiento global de origen humano y la Oscilación del Sur-El Niño (ENSO).
El incremento sostenido de las temperaturas prologó los periodos secos y aumento la evaporación, lo que repercute negativamente en la producción agrícola y en los recursos hídricos.
Entre 2023 y 2024, El Niño elevó las temperaturas del océano Pacífico y modificó los patrones atmosféricos y provocó sequías en el sur de África, Asia meridional y sudoriental; el norte de Sudamérica, Centroamérica y Australia.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), esos dos años fueron los más cálidos jamás registrados, alcanzándose el 22 de julio de 2024 la jornada más calurosa de la historia reciente. Estos extremos climáticos tuvieron consecuencias directas sobre la seguridad alimentaria, el acceso al agua y el suministro energético en múltiples regiones.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
Infobae
