Estados Unidos sostiene la mesa de diálogo en Venezuela
El nuevo proceso de diálogo en Venezuela avanza bajo una fuerte tutela de Estados Unidos, que ha instalado de manera formal una mesa de negociaciones directas en Caracas. Esta iniciativa busca abrir el camino hacia unas elecciones que concreten la transición política que el país ha esperado por años.
Esta semana, Dinorah Figuera, líder opositora y directora del partido Primero Justicia, aterrizó en Venezuela por segunda vez tras más de siete años en el exilio. Figuera encabeza el inicio de estas nuevas negociaciones con el chavismo, aunque mantiene un perfil bajo al no conceder entrevistas a los medios.
La delegación opositora, proveniente de la Asamblea Nacional electa en 2015 —cuya victoria fue luego desplazada por el chavismo— comparte diariamente espacios como el ascensor del hotel Marriott de Caracas con funcionarios estadounidenses, mientras negocian directamente con la delegación chavista, que también debe rendir cuentas ante Washington.
Esta tutela directa surge luego de la incursión militar estadounidense, en enero y la toma de la presidencia por parte de Delcy Rodríguez. Bajo esta supervisión, la oposición deposita sus esperanzas en alcanzar finalmente una transición política.
Este proceso destaca por la omnipresencia de Estados Unidos, que comenzó a diseñarlo en Washington a principios de año y lo hizo visible desde abril. La Administración de Donald Trump dirige y sostiene la mesa de diálogo, estableciendo plazos claros. De acuerdo con el plan, para octubre se completará la habilitación de partidos políticos judicializados y se avanzará en derechos políticos; en noviembre se conformará un nuevo Tribunal Supremo de Justicia; y en diciembre se contará con un renovado Consejo Nacional Electoral.
Las negociaciones se han desarrollado en sesiones permanentes desde el jueves pasado, primero en el Centro de Convenciones de La Carlota, situado en una base militar, y luego en el hotel Meliá. La plenaria continuará hasta el próximo miércoles, cuando los diputados opositores regresarán a sus países hasta el siguiente encuentro. Cabe destacar que la iniciativa excluyó a María Corina Machado, una decisión impulsada por Estados Unidos.
Contexto de la mesa de diálogo
Los principales protagonistas son la delegación oficialista liderada por Jorge Rodríguez y la representación opositora de la Asamblea Nacional de 2015, encabezada por Dinorah Figuera. La mediación está directamente coordinada y respaldada por la Administración estadounidense, que actúa como garante del cumplimiento de los acuerdos. El proceso se desarrolla con estricta confidencialidad y sin acceso directo de los medios, evidenciando un ambiente de secretismo y control.
Puntos en discusión
La negociación se sustenta en un plan de acción estructurado en tres fases promovidas por Washington. La primera, estabilización, incluye la atención inmediata a crisis del país, como la respuesta oficial al reciente terremoto en Venezuela.
La segunda fase aborda la recuperación económica, especialmente la reactivación del negocio petrolero, las licencias y las operaciones comerciales. Finalmente, la tercera fase apunta a la reconciliación y transición política, con reformas al Tribunal Supremo de Justicia, cambios en el sistema judicial y la estructuración de un nuevo cronograma electoral para avanzar hacia un proceso democrático genuino.
Bajo esta fuerte influencia estadounidense, la mesa de diálogo representa una nueva esperanza para Venezuela, aunque el camino hacia una transición auténtica aún enfrentará retos significativos.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
