Más de 30.000 fieles acompañaron la Bajada de La Chinita en Maracaibo
El inclemente sol no detuvo a los marabinos, quienes desde tempranas horas se congregaron en la plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá para presenciar uno de los acontecimientos religiosos más importantes del calendario zuliano: la tradicional Bajada de la Virgen de Chiquinquirá, conocida afectuosamente como La Chinita.
Más de 30.000 personas se dieron cita este sábado 31 de octubre para vivir el esperado encuentro con la patrona del Zulia. En un ambiente de profunda devoción, alegría y fervor mariano, los asistentes aguardaron el momento en que la sagrada imagen descendiera de su altar para reencontrarse con su pueblo.
La ceremonia comenzó con la solemne eucaristía, presidida por el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje Ayala. Durante la celebración, el prelado destacó la importancia de mantener viva la fe y las tradiciones que identifican al pueblo zuliano, especialmente en tiempos de dificultades y desafíos.
La plazoleta se transformó en un templo a cielo abierto.
Las tradicionales gaitas zulianas acompañaron cada instante del acto, mientras los devotos entonaban cantos en honor a la Virgen Morena. Los Chiquinquireños hicieron lo suyo y, como es costumbre, ofrecieron sus interpretaciones a la patrona, provocando aplausos, gritos de emoción y expresiones de agradecimiento entre los presentes.
Un descenso cargado de simbolismo
Uno de los momentos más esperados fue el descenso de la Sagrada Reliquia desde su camerino hasta la plazoleta, a través de una rampa y un moderno sistema de desplazamiento de aproximadamente 60 metros, conocido popularmente como el “Tobogán Espiritual”.
Este mecanismo representa la cercanía de La Chinita con sus fieles y simboliza su reencuentro directo con la comunidad marabina. A medida que la imagen avanzaba, la multitud elevaba sus voces en medio de una mezcla de oraciones, cantos y vítores. Muchos devotos ondearon pañuelos, levantaron sus teléfonos celulares para registrar el momento y expresaron su emoción al contemplar el descenso de la patrona.
Al llegar a la plazoleta, la imagen fue recibida con un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el cielo marabino. La algarabía se apoderó del lugar y dio paso al inicio de la procesión, en la que La Chinita fue acompañada por los Servidores de María y cientos de feligreses.
La ceremonia marcó oficialmente el comienzo de las fiestas patronales y de la Feria de la Chinita, una celebración que cada año reúne a miles de personas en torno a la fe, la cultura y las tradiciones del estado Zulia.
Una celebración conmemorativa
La edición de este año estuvo enmarcada en dos importantes conmemoraciones para la comunidad católica zuliana. Por una parte, se recordaron los 317 años de la renovación milagrosa de la tablita, ocurrida en 1709, acontecimiento que dio origen a la devoción mariana que se mantiene vigente hasta la actualidad.
Asimismo, se celebró el 84.º aniversario de la coronación canónica de la Virgen de Chiquinquirá, realizada en reconocimiento a la profunda veneración que el pueblo zuliano profesa por su patrona.
Estas fechas reforzaron el carácter histórico y espiritual de la jornada, que no solo representa una manifestación religiosa, sino también una expresión de identidad regional. Para los zulianos, la Bajada de La Chinita constituye un momento de encuentro familiar y comunitario, acompañado por la música, la gastronomía y las costumbres propias de la región.
La lluvia interrumpió la procesión
Luego de culminar el descenso, una precipitación inesperada interrumpió el inicio de la procesión parroquial nocturna. Ante la lluvia, los Servidores de María procedieron a resguardar la sagrada imagen para protegerla y garantizar la continuidad del recorrido en condiciones seguras.
El incidente climático no disminuyó el entusiasmo de los asistentes.
Los fieles permanecieron en los alrededores de la Basílica, muchos de ellos bajo paraguas o buscando refugio momentáneo, a la espera de que la procesión pudiera continuar.
Con la Bajada de La Chinita, Maracaibo dio inicio formal a una temporada de celebraciones que combina espiritualidad, tradición y cultura popular. En medio del calor, la lluvia y la multitud, los devotos demostraron que ninguna dificultad impide el encuentro anual con su patrona, cuya presencia continúa siendo uno de los símbolos más arraigados de la identidad zuliana.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
