Urgen medidas ante El Niño por eventos extremos
Los gobiernos deben actuar con rapidez para prepararse ante un fenómeno de El Niño que se desarrolla de manera acelerada y que traerá condiciones meteorológicas extremas a múltiples regiones del mundo, agravando las crisis existentes que amenazan la seguridad alimentaria y la vida humana, advierten expertos en clima.
En Sudamérica, “Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, se verán afectados por sequías enormes asociadas al fenómeno, mientras que países más cercanos a la costa del Pacífico, como Perú, Ecuador, Chile, pero también Brasil, que está al otro lado, se van a ver afectados por olas de calor de muy alto nivel”, dice a SciDev.Net Patricio Valderrama, especialista en ciencias de la tierra y gestión de riesgo de desastres del Perú.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que las condiciones de El Niño, ya presentes en el océano Pacífico, se intensificarán rápidamente en los próximos meses, aumentando el riesgo de olas de calor, inundaciones y sequías en todo el mundo.
“El calor extremo, las sequías y las inundaciones nuevamente devastarán comunidades en América Latina, África del este y del sur, Asia y el Pacífico”, advirtió Tom Fletcher, subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador del Ayuda de Emergencia, en un comunicado (13 de julio).
Para Fletcher, los pronósticos muestran que este El Niño “parece incluso peor” que el anterior, que dejó a decenas de millones de personas sin alimentos, nutrición, agua, saneamiento, atención sanitaria, apoyo agrícola y protección en 2023-2024.
“El calor extremo, las sequías y las inundaciones nuevamente devastarán comunidades en América Latina, África del este y del sur, Asia y el Pacífico”.
Tom Fletcher, subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador del Ayuda de Emergencia.
Impactos en América Latina
El Niño es un fenómeno climático natural que ocurre cada dos a siete años, cuando aumenta la temperatura de la superficie en el océano Pacífico tropical oriental. Puede alterar el clima en todo el mundo, provocando tanto condiciones más cálidas y secas como lluvias intensas e inundaciones.
Valderrama, quien ha sido director de varios centros nacionales de investigación meteorológica, hidrológica y geológica del Perú, y es autor de varias investigaciones sobre deslizamientos, fenómenos, eruptivos y geodinámicos, afirma que los datos que se vienen obteniendo del Pacífico central, donde se gesta el fenómeno, son “contundentes”.
“En algunos momentos son las mediciones más fuertes que hemos tenido en la historia moderna”, por lo que ya se tiene una “certeza matemática” de que tendremos un fenómeno El Niño global “que se va a prolongar a lo largo de 2026 y probablemente el primer cuarto del 2027”.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) señala que este episodio podría estar entre los más intensos desde que comenzaron los registros en 1950.
En su actualización del 15 de junio, la NOAA indicó que los pronósticos estiman un 63 por ciento de probabilidad de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico oriental supere el promedio en 2°C, lo que configuraría un episodio de El Niño “muy fuerte”, a menudo denominado “Súper Niño”.
“Pero no es solamente el calentamiento de El Niño, sino que regiones que históricamente no deberían verse afectadas por el fenómeno, muestran anomalías de 1 o 2 grados de temperatura por encima de lo normal en regiones donde el mar usualmente es frío, como el sur de Chile, las costas japonesas o el mar Báltico”, precisa Valderrama.
La principal diferencia entre este episodio y los anteriores es que ocurre en un mundo que ya se ha calentado casi 1,5°C, señala Mat Collins, director del área de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Exeter (Reino Unido). “Por eso, las regiones más vulnerables reciben el doble golpe del calentamiento global y El Niño”, explica.
“Esto se suma a los conflictos generalizados, al aumento de la cantidad de personas desplazadas y al alza de los precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos, que afecta a las familias más vulnerables, mientras el sistema humanitario enfrenta profundos recortes”, destaca Fletcher.
El experto señaló que la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios está preparada para desembolsar US$100 millones en fondos de emergencia, de los cuales 20 millones ya fueron asignados a medidas de “acción anticipatoria” en seis países.
Sin lugar a dudas 2026 y 2027 serán años de retos climáticos que nos mostrarán cómo deberíamos prepararnos para este tipo de emergencias y, tal como lo estamos viviendo año a año, desde hace casi una década, estas emergencias van a ser cada vez más recurrentes, subraya Valderrama, e indica que ello no solo afectará a los seres humanos.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
Con Agencias
