El jengibre ofrece una variedad de beneficios para la salud, incluyendo propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y digestivas. Se utiliza para aliviar náuseas, reducir la inflamación, mejorar la circulación y combatir enfermedades. Además, se ha estudiado su potencial para ayudar en el manejo de la diabetes tipo 2 y como afrodisíaco natural.
Originario de las zonas tropicales del sureste de Asia, de la planta del jengibre lo que se consume es su rizoma, esa raíz pequeña de color marrón que encontramos en los supermercados. Esta especia de fuerte sabor ha demostrado tener múltiples propiedades beneficiosas para nuestra salud. A continuación te menciono algunas de las más importantes:
Mejora la digestión y alivia las náuseas
Conforme pasan los años se vuelve más frecuente el reflujo por disminución de las contracciones del esófago y por el retraso de la motilidad estomacal. Además, hay una reducción de la secreción de sustancias que contribuyen a la digestión.
El jengibre reduce la presencia de gases y contribuye a proteger la mucosa gástrica. Estudios muestran una inhibición del desarrollo de Helicobacter pylori, bacteria relacionada con el desarrollo de gastritis. Además, contribuye a reducir las náuseas. Su efecto, sobre el mareo ocasionado por movimiento, se debe a su acción sobre químicos que intervienen en la función del sistema nervioso. También, disminuye las náuseas y vómitos provocados por quimioterapias.
Tiene propiedades antibacterianas
Esta raíz contribuye a prevenir la diarrea ocasionada por bacterias como E.coli, Campylobacter y ciertos tipos de Salmonela y Shigella. Estudios preclínicos revelan que el jengibre bloquea la unión de la enterotoxina de las bacterias a las células en ratones, reduciendo así la colonización del aparato digestivo por dichos microorganismos.
Contribuye a prevenir el cáncer
Aunque se requiere de más investigación para corroborar los hallazgos, cultivos celulares revelan un efecto antiproliferativo del jengibre en algunos tipos de cáncer como el linfoma de Dalton. También, lo han encontrado beneficioso contra el cáncer de colon, así como ciertos tumores malignos de hígado. Si tienes cáncer es importante que no abandones el tratamiento médico y si deseas incluir una terapia integrativa tienes que consultarlo con tu oncólogo.
Ayuda a combatir la gripe
El jengibre ha demostrado tener una actividad antiviral contra un virus causante de resfriado en adultos y de graves infecciones en bebés: el virus sincicial respiratorio. De acuerdo con las investigaciones disponibles, el jengibre fresco inhibe la formación de una placa sobre el recubrimiento de las vías respiratorias y ayuda a las células de la mucosa de la vía aérea a combatir el virus.
Mejora la calidad de vida en pacientes con EPOC
Los fitoquímicos presentes en el jengibre tienen un efecto antioxidante. Experimentos demostraron las propiedades antiinflamatorias del extracto estandarizado, en diversas condiciones. El jengibre, como terapia adyuvante del tratamiento médico, ha demostrado ser útil para reducir los ataques de tos en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), un padecimiento que deteriora severamente la calidad de vida de quien lo sufre.
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Mejora los síntomas de artritis
Los fitoquímicos del jengibre son capaces de captar radicales libres y así reducir el efecto oxidativo de éstos. Con el paso del tiempo y el estrés, el número de radicales libres en el cuerpo aumenta y el jengibre contribuye a reducir su efecto nocivo. Se estima que contribuye a reducir el dolor y la hinchazón provocados por la artritis, tanto por su efecto antioxidante como por sus propiedades antiinflamatorias. Así contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Reduce los niveles de azúcar en sangre
Diversos estudios confirman que los suplementos de jengibre contribuyen, con una dieta apropiada y ejercicio, a reducir los niveles de glucosa en sangre. Asimismo, la cifra de hemoglobina glucosilada, un examen que permite determinar los niveles de glucosa sérica en los últimos tres meses.
Ayuda a bajar el colesterol
Un estudio en pacientes con niveles elevados de grasas en sangre determinó que el jengibre tiene la capacidad de reducir triglicéridos, colesterol y lipoproteínas de baja densidad o “colesterol malo”. Las investigaciones sugieren que el efecto tiene lugar mediante la inducción de ácidos biliares que reducen la síntesis de colesterol.
Contribuye a disminuir el declive cognitivo
Nuevamente, al reducir el estrés oxidativo y la inflamación, se ha demostrado que el jengibre contribuye a disminuir el declive cognitivo relacionado con el envejecimiento. Un estudio en mujeres de mediana edad reveló que el extracto de jengibre podría contribuir a mejorar la memoria.
¿Cómo añadirlo a tu dieta?
Es importante consultar a tu médico para explorar la posibilidad de consumir extracto estandarizado de jengibre en la dosis idónea para tu caso en particular. Sin embargo, mi recomendación es que lo incluyas en su forma natural en tu alimentación diaria, ya sea en jugos o como un exquisito condimento para tus guisos.
Como con todo, el exceso puede resultar contraproducente. Ten en cuenta que el picante del jengibre puede irritar la mucosa de la cavidad oral y en personas sensibles ocasionar un ligero ardor al orinar o desencadenar alergia. No se debe usar para niños menores de 2 años.
El rizoma de jengibre crece bajo tierra y presenta unas tuberosidades características
Del rizoma surgen falsos tallos y brotes con flores. El nombre del jengibre procede del sánscrito shringavera, que quiere decir «con forma de cornamenta». De allí se derivaron el griego ziggiberis, el latín zingiber y el inglés ginger. Los rizomas, utilizados para fines terapéuticos y alimenticios, se recogen entre 9 y 10 meses después de la plantación.
Después de lavarse bien, el jengibre se deja secar algunos días al sol. De toda la planta sólo se utilizan las «manos» del rizoma, de unos 10 cm de longitud. Los rizomas jóvenes se utilizan frescos, mientras que los más viejos se secan y presentan un sabor mucho más fuerte. El jengibre posee un característico aroma perfumado y refrescante con un toque de limón. Su sabor es especiado, picante y penetrante, con un toque ligeramente dulzón.
Sustancias picantes y aceites esenciales con efecto medicinal
La importancia nutricional del jengibre reside en su amplísimo espectro de aceites esenciales (2,5-3%) y sustancias picantes no volátiles. Los principales componentes de la fracción de sustancias picantes son los gingeroles, con un 25%.
Un contenido elevado de gingeroles y un sabor picante intenso son señal de frescura y calidad. Por su estructura química y acción, los gingeroles son semejantes al ácido acetilsalicílico, por lo que presentan un efecto analgésico. Como antagonistas de la serotonina, un neurotransmisor , los gingeroles actúan en el estómago y el intestino contra la flatulencia, los espasmos y las náuseas.
Junto con los shogaoles, los gingeroles figuran entre las sustancias picantes que incluso durante la cocción experimentan poca evaporación. Estimulan el flujo de saliva y la secreción de jugos gástricos. Al excitar los receptores térmicos del estómago generan en él una sensación ardiente y cálida muy intensa.
Los principales componentes de los aceites esenciales son los sesquiterpenos como el curcumeno y el alfafarneseno. Su aroma característico se debe a la mezcla de isómeros cis y trans del betaeudesmol y a los alcoholes sesquiterpénicos betasesquifelandrol y zingiberol.
El olor a limón es debido al neral y el geranial. Al analizar los nutrientes destaca el elevado contenido en agua (81%) y los hidratos de carbono (11%). En cuanto a los minerales, posee cantidades apreciables de potasio, fósforo, magnesio y hierro. Además, el jengibre contiene numerosas sustancias vegetales secundarias con efectos antioxidantes.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
Agencia
