La primera quincena de julio nos trajo una noticia inusual desde el mar Mediterráneo: cientos de peces salieron del agua en Puerto Garrucha, España, generando diversas teorías y mitos. Sin embargo, la realidad científica detrás del fenómeno es otra.
Las «lachas»: primas de nuestras sardinas
Los protagonistas de este suceso son las «lachas», peces pelágicos (que habitan en mar abierto) emparentados con los arenques y las sardinas. Estos peces suelen desplazarse en cardúmenes, una estrategia de supervivencia que utilizan para defenderse de sus depredadores. No obstante, al verse acorralados, pueden dispersarse y buscar rutas de escape desesperadas.
El origen del suceso
Según el testimonio de los pescadores locales, un atún rojo ingresó al puerto escondido entre las embarcaciones. Al verse atacado por este depredador en las inmediaciones de Puerto Garrucha, el cardumen de lachas entró en pánico. En su intento por huir, muchos de estos peces saltaron fuera del agua, terminando sobre las estructuras y el suelo del puerto.
Consecuencias ambientales
Tras el evento, el puerto y el mercado se vieron invadidos por pelícanos (conocidos localmente como buchones), atraídos por la abundancia de peces. Esta situación ha generado un debate entre las autoridades ambientales: ¿es correcto alimentar a estas aves? Los expertos advierten que ofrecerles comida tras estos eventos puede crear una dependencia poco saludable, alejándolas de sus comportamientos naturales de caza. La discusión sobre si esta intervención es un auxilio necesario o una acción contraproducente continúa abierta.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
Rosa Ríos
