Así son los venezolanos: solidaria respuesta ante el terremoto en Colombia
En medio de la profunda tragedia que aún vive el estado La Guaira tras el devastador terremoto del pasado 24 de junio, los venezolanos han demostrado una vez más su espíritu solidario y humano. A pesar de encontrarse recuperando cuerpos y enfrentando las secuelas de ese desastre, no dudaron un instante en tender su mano a sus vecinos colombianos luego del fuerte sismo ocurrido el 10 de agosto de 2026.
El reciente terremoto impactó duramente departamentos como el Chocó, donde la ayuda gubernamental ha sido reportada como insuficiente según medios locales. Pese a la negativa expresada por el presidente Abelardo De La Espriella de aceptar asistencia internacional, miles de venezolanos cruzaron la frontera terrestre con un único objetivo: salvar vidas y colaborar en el rescate contra reloj de personas atrapadas entre los escombros.
La madrugada del viernes 14 de agosto se registraron varios temblores en Colombia, con epicentro en Chocó y Antioquia.
El Servicio Geológico Colombiano reportó el último evento sísmico de magnitud 3,2 en San José del Palmar, zona que permanece en alerta constante. Este contexto complicado no frenó a los valientes voluntarios venezolanos, quienes además de llegar por tierra, también arribaron por vía aérea desde el Aeropuerto Internacional Camilo Daza.
Marcos Gómez, uno de los voluntarios, expresó con emoción: “Venimos con la mayor disposición de ayudar, de salvar a nuestros hermanos colombianos. Estamos aquí solo para eso”. Su mensaje refleja el sentimiento compartido entre quienes saben lo que significa perderlo todo, pero también conocen el valor inmenso de la solidaridad.
“Estamos muy agradecidos con nuestros hermanos colombianos, fueron los primeros en darnos una mano cuando ocurrieron los terremotos en La Guaira y ahora es nuestro deber ayudarlos a ellos también”, añadió.
La travesía de estos voluntarios no ha sido sencilla.
Al ser personas que se organizan por voluntad propia, carecen de recursos para desplazarse directamente hacia las zonas afectadas. Marcos Gómez relató cómo comenzaron su recorrido a pie desde La Guaira, deteniéndose a pedir ayuda para avanzar, hasta llegar finalmente a Cúcuta. Ahora esperan contar con apoyo local para dirigirse a ciudades como Pereira y así alcanzar los lugares donde su presencia es urgente.
Mes y medio trabajando sin descanso en La Guaira
El cansancio es visible en quienes llevan más de mes y medio trabajando sin descanso en La Guaira, pero cuando hablan sobre las vidas salvadas, sus ojos brillan con una mezcla de esperanza y orgullo. Esta muestra de hermandad entre venezolanos y colombianos en tiempos adversos reafirma la fuerza del alma humana frente a la tragedia, recordándonos que la solidaridad no conoce fronteras.

Esto es Venezuela en su esencia más pura
El cansancio emocional y físico no detuvieron a estos nobles venezolanos, que a pesar del arduo trabajo en los escombros de La Guaira corrieron al auxilio de los colombianos.
En medio de la tragedia que azotó a La Guaira, una ciudad golpeada por un desastre natural que dejó a muchos en situación desesperada, cientos de venezolanos demostraron que la valentía, la empatía y la solidaridad no son solo valores aprendidos, sino parte intrínseca de su ADN.
La escena era desgarradora: casas destruidas, familias separadas, y el miedo palpable en el aire. Sin embargo, a pesar del agotamiento físico tras largos meses removiendo escombros y atendiendo a sus propios afectados, estos hombres y mujeres no dudaron en tender la mano a quienes también sufrían, cruzando fronteras físicas y emocionales para ayudar a los colombianos golpeados por la misma desgracia.

Un coraje inquebrantable
Este gesto de entrega no es un hecho aislado, sino que se inscribe dentro de la historia de un pueblo acostumbrado a enfrentar dificultades con coraje inquebrantable. Tantas batallas ha librado Venezuela, desde crisis políticas y económicas hasta desastres naturales, que hoy muestra al mundo que esa fortaleza interior no se ha perdido. La historia venezolana está marcada por personajes y comunidades que, frente a la adversidad, han salido adelante con una mezcla de dignidad y humanidad que inspira.
La solidaridad, en especial, es un gen que corre por las venas de cada hombre y mujer venezolano, sin importar si están dentro o fuera del territorio nacional. Vemos esto en la diáspora, que desde diferentes continentes se organiza para apoyar a sus compatriotas y contribuir en causas humanitarias. Vemos esto en las comunidades fronterizas, donde la cooperación entre venezolanos y colombianos trasciende diferencias políticas o culturales para priorizar la vida y el bienestar común.
No los detiene nada ni nadie
El cansancio emocional, ese peso invisible de las pérdidas, las incertidumbres y la lucha constante, podría paralizar a cualquiera. Pero no a ellos. No a esos héroes anónimos que, con callada determinación y un corazón generoso, decidieron actuar cuando otros dudaban. Su ejemplo es un recordatorio poderoso de que la solidaridad humana puede florecer incluso en los momentos más oscuros.
Hermandad histórica
Además, este acto de fraternidad entre venezolanos y colombianos refleja algo más profundo: la hermandad histórica y cultural que une a ambos pueblos. En tiempos difíciles, esas raíces compartidas emergen con fuerza, mostrando que la cooperación y el apoyo mutuo son caminos para superar crisis y construir puentes de esperanza.
El cansancio emocional y físico fueron derrotados por la nobleza de espíritu y el compromiso con la vida y la dignidad humana. Estos venezolanos nos enseñan que la valentía y la solidaridad no se agotan, sino que se renuevan cada día en la acción concreta y desinteresada.
Esto son los venezolanos: un pueblo que, a pesar de todo, continúa irradiando luz y amor hacia quienes lo necesitan, confirmando que la fuerza más poderosa reside en la unidad y en la empatía solidaria.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
